El verdadero Producto Mínimo Viable no se mide solo por su funcionalidad o por lo rápido que se construye, sino por su capacidad de generar valor real para el cliente desde el primer día. Si nadie está dispuesto a pagar por él aunque sea una versión mínima, entonces no has validado la hipótesis principal: que existe una demanda genuina. En el mundo de las startups, el dinero es el feedback más honesto; sin ventas, solo tienes una hipótesis bonita y un prototipo costoso.
